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segunda-feira, 18 de agosto de 2008

GAUCHO

GAUCHO


Varias conjeturas se han hecho para explicar el origen de esta palabra que se documenta en la zona del Río de la Plata desde la segunda mitad del siglo XVIII.

Algunos han querido derivarla del quechua ("guacho" < uájcha), otros del mapuche ("guaso"), otros del vasco ("haurtxo") o bien de la palabra "gauderio", nombre más antiguo con que también se designaba a los gauchos.

Hay que tener en cuenta que la forma original parece haber sido "gaúcho", tal y como testimonian las documentaciones más antiguas de la palabra ("gahucho", "gabucho") y como se pronuncia todavía en Brasil y, al parecer, hasta fechas no muy lejanas, en Uruguay según Jorge Luis Borges ("Tlön, Uqbar, Orbis Tertius"):

"Hablamos de vida pastoril, de capangas, de la etimología brasilera de la palabra gaucho (que algunos viejos orientales todavía pronuncian gaúcho)"

La pronunciación actual es, pues, fruto del antihiatismo característico del español de América y, en particular, del lenguaje gauchesco.

La hipótesis más verosímil que conocemos sobre el origen de esta palabra es la que da Marcos Morínigo en su "Diccionario del español de América"1:

"GAUCHO. (Del guaraní ca’ú y el sufijo español "cho") (...) Investigaciones recientes prueban concluyentemente que el nombre GAUCHO nació en el trifinio argentino-uruguayo-brasileño actual. La primera mención documental conocida se encuentra en una comunicación del comandante Pablo Carbonell al gobernador Vértiz del 23 de octubre de 1771, en la que se dice que "Habiendo tenido noticia de que algunos Gahuchos se habían dejado ver..." Este texto permite suponer que en esa fecha la voz no era ya novedosa, y su grafía denuncia que no se pronunciaba gaucho sino gaúcho -como todavía se dice en el Brasil-, que es forma más arcaica y por tanto probablemente más cercana a la etimológica. La segunda mención de la voz aparece en un informe enviado al mismo gobernador Vértiz en que Ignacio Paredes dice: "Yo por salir tan pronto fui con muy poca gente, que casi todos los gauchos me han hecho burla...", y unas líneas más adelante: "En el campo se rreconoze que hai muchos Gauchos...”. Es muy de notar que en las comunicaciones oficiales el término gaucho está sustituido por "cuereadores". Todo esto se explica si se supone que "gaucho" era ya voz bien conocida en la región, pero por ser tenida por india no parecía apropiada para escribirla en un documento oficial. Que la voz no era del portugués brasileño se afirma en el "Diario resumido" de José de Saldanha (1787), que dice: "Gauches, palabra espanhola usada neste país para expressar aos Vagabundos, ou Ladroes do campo, quais Vaqueiros, costumados a matar os Touros chimarroes, a sacar-lhe os Couros, e a levalos ocultamente as Povoaçoes, para a sua venda ou troca por outros generos". En resumen, "gahúcho" o "gaúcho" es voz que por el año 1787 empieza a sustituir también en el sur del Brasil a los antiguos "changador", documentado desde 1729, y "gauderio", documentado en el año 1746, que eran las denominaciones españolas de "las gentes que se emplean en estas faenas de matanza de reses.. hacen sus cueros y tratan con los Portugueses de Río Grande, que los compran a cambio de bebidas, tabaco negro y algunas ropas". GAUCHO era, pues, un regionalismo usado en el dominio español colindante con el portugués de Río Grande. Este dominio lo formaban el actual territorio uruguayo, el territorio llamado de los siete pueblos de misiones de guaraníes, y las actuales provincias argentinas de Corrientes y Misiones. Esta extensa zona estuvo infestada durante todo el siglo XVIII de ladrones de ganado -changadores, gauderios- reunidos en cuadrillas, que hacían vida nómada. Eran en su mayor parte fugitivos de la justicia o desertores de los ejércitos, españoles y portugueses, negros y mulatos, mestizos o indios guaraníes fugitivos de las misiones e indios charrúas que se les unían para el merodeo. Sus víctimas eran los propietarios de la región y los pueblos de indios de las misiones que poseían estancias de ganado. El ganado robado, o los cueros, lo vendían, obteniendo así el dinero para "los vicios", que eran el mate, el tabaco y sobre todo el alcohol, al que todos eran aficionados con exceso. Pues bien, este alcohol era llamado "ca’ú-in" en la lengua de los guaraníes de la zona. "Ca’ú" significa ‘borrachera’, "ca’ú-in" ‘agua de la borrachera’, y "ca’úcho", ‘borrachín’, voz esta última todavía vigente en el guaraní de Corrientes, Misiones y el Paraguay. Como aquellos "changadores" enemigos de los indios de las misiones eran en su mayor parte borrachines, no parece demasiado arriesgado suponer que los hablantes de guaraní de la zona los llamaran despectiva o injuriosamente "ca’úchos", ‘los borrachines’, y que la denominación fuera aceptada con aplauso por los españoles de la zona. El paso de "ca´úcho" a "gaúcho", forma vigente aún en la zona donde la voz se originó y la primera documentada, pudo ocurrir en forma espontánea a poco de incorporarse la voz al español local o por influencia de "gauderio". Queda por explicar cómo el sufijo español -cho se unió a la voz guaraní "ca’ú". Si se tratara de un caso aislado, ello sería difícil, pero hay en guaraní otros híbridos formados de la misma manera, o con la terminación -ncho, que también pasaron al español de la región, como "pirucho", "pucucho", "baícho", "cambacho", "guasucho", "vinacho", "carancho", "carpincho", "quirincho", "guasuncho". La frecuencia de estos sufijos en el español del Río de la Plata, en nombres propios tanto como comunes, es un hecho característico. Visto en este contexto la etimología de GAUCHO desde "ca’úcho" es lingüística, histórica y culturalmente no sólo inobjetable, sino plenamente verosímil. Desde el punto de vista semántico es bien conocida la variación del contenido de "gaúcho" hacia GAUCHO en español. En el siglo XVIII es voz equivalente a "changador" y "gauderio", es decir, de ladrón de ganado, con las significaciones concomitantes de holgazán, nómada, perverso, cruel y encenagado en el vicio. Estas acepciones se mantienen hasta bien entrado el siglo XIX y no han desaparecido por completo, pues en algunos casos GAUCHO equivale a holgazán vicioso sin arraigo, malevo, taimado. La incorporación del GAUCHO a los ejércitos que guerrearon por la independencia cambió la repulsión anterior en simpatía, el estigma en estima. Se empezó a ver que el cuatrero bárbaro poseía cualidades útiles para la guerra, como, por ejemplo, su destreza de jinete, su resistencia para las fatigas y penurias, su amor a la libertad, su valor personal y su lealtad al caudillo. Terminadas las guerras de la Independencia, los caudillos argentinos y uruguayos de las guerras civiles lo halagaron por todos los medios posibles para enrolarlo en sus filas. Pero entre tanto las condiciones de la vida campesina se habían modificado totalmente. El trabajo más organizado de las estancias hacía imposible la vuelta al nomadismo y al cuatrerismo, y el GAUCHO se asentó en ellas tanto por necesidad como por inclinación, transformándose en el brazo indispensable del trabajo. En la segunda mitad del siglo XIX la literatura y la historia se apoderaron de él para vindicarlo ante la posteridad."


Fonte: http://www.geocities.com/Athens/Delphi/3925/G.htm  . Acessado em: 15 de maio de 2006. Hora: 20:16 h.

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